Juli desoreja un “garcigrande” en el festival del Club Taurino de Bilbao

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El diestro Julián López “El Juli” cortó hoy las dos orejas de un gran novillo de vuelta al ruedo de Garcigrande en la 64 edición del festival benéfico del Club Taurino de Bilbao, en el que Enrique Ponce, Morante de la Puebla y el peruano Roca Rey pasearon un trofeo cada uno.

FICHA DEL FESTEJO.- Dos novillos -primero y sexto- de Zalduendo, otros dos -segundo y quinto- de Domingo Hernández y otros tantos -tercero, este como sobrero de uno de Zalduendo, y cuarto- de Garcigrande, discretos de presentación y de juego variado. Destacó el cuarto, de nombre “Flamenco”, número 127, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Pepe Luis Vázquez, silencio.

Enrique Ponce, oreja.

José Antonio “Morante de la Puebla”, oreja.

Julián López “El Juli”, dos orejas.

Andrés Roca Rey, oreja.

El novillero Antonio Catalán “Toñete”, vuelta al ruedo tras aviso.

La plaza registró alrededor de media entrada en los tendidos.

TRIUNFO Y ESPLENDOR

Volvía a Bilbao el tradicional y emblemático festival del Club Taurino de la capital vizcaína después de diez años sin celebrarse. Un espectáculo, que este año ha cumplido su 64 edición, de gran arraigo en la ciudad, y en el que siempre han tomado parte las principales figuras de cada época desde que se fundara allá por el año 1933 para ayudar económicamente a la Real Casa de Misericordia.

Y haciendo honor al tronío que siempre tuvo, hoy, en el coso de Vista Alegre, se concitaron una nutrida representación de toreros de primer nivel como Enrique Ponce, Morante de la Puebla, el Juli y el peruano Roca Rey, con prólogo y epílogo del veterano Pepe Luis Vázquez y el novillero Antonio Catalán “Toñete”, respectivamente.

La media entrada larga que hubo en los tendidos (unos 7.000 espectadores) fue ya todo en éxito teniendo en cuenta la tibia respuesta de público en las Corridas Generales de los últimos años, y todo al reclamo de las figuras y, también, para volver a dar esplendor de un festival tan señero a nivel nacional.

Luego, en lo artístico, la tarde tuvo dos nombres que sobresalieron por encima de los demás: El Juli y “Flamenco”, un extraordinario utrero de Garcigrande premiado con los honores póstumos de la vuelta al ruedo.

Ambos conformaron un tándem perfecto, uno, el novillo, por la bravura y la excelsa calidad que evidenció por los dos pitones, y otro, el torero, por lo bien que lo entendió para instrumentar una obra grande, de mucha intensidad, ritmo y emoción, de toreo largo, templado y por abajo, muy rotundo de principio a fin.

Espadazo al primer envite y dos orejas sin discusión para el Juli, que paseó después de que “Flamenco” recorriera el perímetro del coso bilbaíno entre aplausos del respetable.

También caló hondo la bella faena de Ponce al buen ejemplar de Domingo Hernández que hizo segundo, al que cortó una oreja, y los detalles exquisitos de Morante con el sobrero de Garcigrande lidiado en tercer lugar, y que sustituyó a un inválido de Zalduendo al que el propio espada sevillano tuvo que estoquear una vez devuelto ante la imposibilidad de devolverlo a los corrales.

Morante paseó un trofeo, como también lo hizo el peruano Roca Rey del quinto, de Domingo Hernández, merced a una faena que aunó frescura y valor a partes iguales.

Pepe Luis Vázquez, por su parte, no se dio coba con el deslucido “zalduendo” que abrió tarde, y con el que fue silenciado, y el novillero Toñete cumplió con voluntad y buen actitud ante un manejable “zalduendo” al que acabó pinchando en la suerte suprema.

Agencia EFE

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