TEXTO Y FOTOS: Andres Gete Sanz

Nos acercamos a tierras del sur-oeste de Madrid en busca de sangre brava, sangre que en su origen, se empezó a forjar por la cabaña brava madrileña a caballo entre el S. XVIII y el S. XIX, y de la que quedan muy pocos animales con dicha sangre. Hablo del encaste ‘Martínez’.

A mediados del S.XIX, Vicente Martínez adquiere un hato procedente de José Fuentes (animales de casta Jijona). Por aquel entonces la vacada que dirigía Vicente Martínez llegó a ser una de las más demandadas por las figuras de la época; pero al pasar por un bache Vicente, siguió el consejo del maestro Salvador Sánchez ‘Frascuelo’ y tras una rigurosa selección en los animales procedentes de Jijona, lo cruzó con un  toro berrendo en negro con el nombre de ‘Español’ de Joaquín de la Concha y Sierra (oriundo de Veragua). Es por ello que ahora los animales de encaste ‘Martínez’ se caractericen en parte, por ser berrendos en negro. Tras la muerte de Vicente Martínez se añaden sementales de Ybarra (de nombre Diano) y Parladé (de nombre Ramito y Vinagrero) que aportaron más casta al cruce jijón-veragüeño; no obstante la parte de casta jijona queda bastante diluida tras la simiente del cruce veragüeño, por lo que actualmente, los animales con encaste de Martínez carecen de los rasgos característicos que tenían los antiguos bóvidos de casta Jijona.

FOTO: Andres Gete Sanz

De los ‘Martínez’ del S.XXI podemos hablar que sólo quedan unos retazos en contadas ganaderías de nuestra piel de toro. Una de ellas es la de Montalvo (Salamanca), Jara del Retamar o Brígida Díaz (ambas dos en Cáceres). Aunque en este reportaje de la ganadería sobre la que vamos a hablar es la de Hermanos Quintas, sitiada en el término municipal de Colmenar del Arroyo, Madrid.

Los orígenes más próximos de esta ganadería vienen de 1951, cuando D. Alfredo Quintas ingresa, como socio fundador, en la Asociación de Ganaderías de Lidia. La vacada la forman sementales y vacas de origen Martínez. En 1962 compra el semental ‘Cordobés’, un berrendo en negro de D. Manuel Sánchez Cobaleda de origen Vega-Villar y del que obtuvieron grandes resultados. Desde entonces hasta la actualidad la ganadería Quintas cubre sus vacas con sementales de la propia ganadería.

FOTO: Andrés Gete Sanz

Me recibe Jose Manuel en el ‘cortijo’ que tienen en las inmediaciones del pueblo para ir al cercado “El águila” lugar donde pacen añojos y erales de dos de los hierros de la casa, “El Estoque” (Procedencia Marqués de Domecq) y de “Hermanos Quintas” (Procedencia Martínez). En los más pequeños de la camada ya se atisban algunos de los característicos rasgos  de donde provienen, y en alguno de los erales se vislumbran ya unas incipientes hechuras de toro, que no cambiarán mucho en el caso de los animales de Martínez, pues nos cuenta el ganadero que prácticamente con 3 años se cuaja casi en su totalidad (en comparación con los animales del otro hierro, que no se cuajan hasta llegar a cuatreños).

Los animales de Martínez, nos sigue contando Jose Manuel, son astifinos desde la cepa hasta la punta, de cabos finos y no excesiva caja; entre sus pelajes están el cárdeno o el negro pero característicamente predominan los berrendos en negro y berrendos en cárdeno, aunque espontáneamente salta a la vista berrendos en colorado, ¡e incluso en jabonero! Con respecto al manejo, nos comenta que son algo delicados de tratar, llegando a tener algún susto de muy severas consecuencias mientras el personal de la finca ha manejado este tipo de animales.

FOTO: Andrés Gete Sanz

Actualmente los hermanos Quintas, poseen unas 110 vacas y 3 sementales de encaste Martínez. Jose Manuel, nos lleva donde pastan, para ello hay que dirigirse unos 10km al norte de Colmenar del Arroyo por una sinuosa carretera hasta que llegamos a la cancela que nos advierte que por allí pululan animales de casta brava. Una vez entramos en el encharcado cercado, Jose Manuel toca el claxon de la pick-up e inmediatamente empiezan a sonar los auténticos sonidos del campo bravo, una multitud de mugidos y bramidos que aumentan en la medida que nosotros nos introducimos en su busca hasta que llegamos a la jurisdicción del semental, un ‘tío’ berrendo en negro que es sello de distinción de su sangre.

FOTO: Andrés Gete Sanz

Ya cuidados los animales, y avisados de que alguna que otra madre podría acometer, observamos de manera tranquila todos y cada uno de los animales que nos rodean. Es entonces, cuando nos damos cuenta de la joya genética de los animales que tenemos a escasos metros, becerros pintones y vacas –en su mayoría- berrendas, nos hacen saber que estamos ante uno de los encastes más singulares de la cabaña brava y por desgracia, prácticamente en peligro de extinción.

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Es por ello que tenemos que ser conscientes del valor genético de estos animales que con tanto mimo empezó a criar D. Vicente Martínez a mediados del SXIX y que aún siguen persistiendo a las modas y luchando contra viento y marea gracias a personas como la familia Quintas, intentando mantener el legado del encaste Martínez del que hemos hablado en este reportaje.

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