Gran triunfo de Enrique Ponce en Mexico

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Excelsa tarde de Enrique Ponce

Dos orejas y la salida a hombros para el valenciano en la Tercera Corrida de la Temporada Grande

El matador de toros Enrique Ponce cuajó una gran faena al toro “Vivaracho”, de la ganadería de Teófilo Gómez, ejemplar de regalo que mereció el honor del arrastre lento tras la calidad que ofreció en la muleta del diestro valenciano que dejó una sinfonía para el recuerdo en un trasteo que le llevó a cortar las dos orejas para salir una vez más por la Puerta del Encierro de la Plaza México.

Ponce se convirtió de esta manera en el máximo triunfador de la Tercera Corrida de la Temporada Grande 2017-2018 de la Plaza México. Esta tarde, Octavio García “El Payo” cortó una oreja, también dimensionó la grandeza de su toreo con una faena excelsa al toro “Murmullo”, de la ganadería de Teófilo Gómez, al que cuajó por nota, totalmente desbordado, asentando y confirmado que existe en él una gran capacidad artística, de clase infinita y que dentro de la baraja mexicana se apunta para llegar a lo más alto y con justificada razón.

Joselito Adame, en su segundo paseíllo dentro de la presente Temporada Grande, mostró una vez más la casta, el valor y la verdad, entregándose de principio a fin en el lote que le correspondió, firmando momentos que se quedan en la retina y dando sobre todo ese extra que se necesita cada tarde. Con el segundo de su lote fue prendido pero sacó la casta y se quedó ahí para dejar en claro que salió a darlo todo.

El toro de nombre “Regiomontano”, de 496 kilos, abrió la tercera corrida de la Temporada Grande 2017-2018 de la Plaza México, correspondiendo al rejoneador potosino Jorge Hernández Gárate que montó a “Bucéfalo”, para rodarse con torería, colocando un rejón de castigo al toro de El Vergel. “Valladolid”, una de las estrellas de su cuadra, le permitió a Gárate templar y mandar, toreando de costado con verdad y clase, haciendo lo propio con “Rafaelito”, consiguiendo hacer vibrar, pues toreó por dentro cambiando el viaje con auténtica determinación, luciendo con gran gala con la colocación de las banderillas al violín que cautivaron a la afición; en los lomos de ”Quinto Pecado” se adornó banderillas a cortas, falló con el rejón de muerte y quedó su actuación en palmas.

“Vivaracho”, de 510 kilos, de Teófilo Gómez, fue el toro con el que Ponce se sublimó en una sinfonía única. Clase y temple en los primeros muletazos con una verticalidad pasmosa como si toreara de salón, en total abandono, con quietud, girando sobre su propio eje y pasándose al toro muy cerca. El toro noble fue un colaborador fiel en esta espléndida actuación, cambios de mano deslumbrante y pases de pecho que perdurarán en el tiempo por la despaciosidad con la que se ejecutaron. La Plaza México cimbró agitándose los pañuelos para justa concesión de dos orejas, aunque la petición mayoritaria exigía el rabo.

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