El torero malagueño llega con ilusiones renovadas y un toreo maduro y personal del que ya pudimos disfrutar el pasado año en Madrid.


Fortes comienza temporada este Domingo de Ramos en Madrid ante los toros de Victorino Martín. El torero malagueño llega con ilusiones renovadas y un toreo maduro y personal del que ya pudimos disfrutar el pasado año en Madrid. Una de las grandes faenas de la temporada la realizó en Málaga y ante un toro de Victorino Martín al que pinchó el triunfo. Es consciente de la responsabilidad de la tarde, está preparado para lidiar a los toros de Victorino y conoce la exigencia del público de Madrid del que se ha ganado el respeto en cada una de las comparecencias en esta plaza. De todo ello nos habla a tres días de la cita.
 
¿Cómo se presenta la temporada 2018?
Con mucha ilusión, mucha fe y sobre todo con mucho compromiso.

¿Qué es más importantela fe, el compromiso o la preparación?
Diría que todo, pero el compromiso es fundamental. La fe en uno mismo también es muy importante porque al final depende de lo que tú sientas, de que tú creas en ti para transmitir lo que sientes. Y luego la motivación también te hace ponerle pasión a tu toreo.

¿Qué balance hace de la temporada 2017?
Fue una temporada en la que acentué mucho las bases del concepto de toreo que busco.

Quizás no fue una temporada de triunfos importantes pero imagino que valora,  al igual que el aficionado, la importancia de la imagen de madurez que mostró como torero. 
Se diluyeron grandes triunfos por la espada. No tuve una regularidad buena con el estoque. Fallé en faenas en las que ocurrieron cosas importantes. En Madrid, creo, estuve a punto de cortar una oreja. También me siento muy orgulloso de las dos tardes que actué en Málaga, y de la tarde de Bilbao con la corrida de Miura. No sólo por torear ese hierro, sino por intentar expresarme y ponerle sentimiento a una corrida de Miura en Bilbao. Me llenó bastante, pero claro, evidentemente faltó el triunfo, faltó materializar todo eso.

Domingo de Ramos. Empieza fuerte. 
La verdad es que sí. Es una corrida que, desde que acabó el año, tenía cierta corazonada con ella. Al igual que cuando me encerré en Málaga con seis toros tenía muy claro de que iba a haber un toro de Victorino Martín, este año he querido subir la apuesta e ir a Madrid con esta corrida. Finalmente me han dado la posibilidad de que se dé y me siento afortunado por ello.

Quizá esa faena de Málaga de la que me habla a un toro de Victorino fue la más importante de su temporada. ¿Cómo es un toro de Victorino Martín? 
El toro de Victorino Martín es un toro que se entrega, que te da el 100% de lo que tiene, independientemente de cómo lo haga. Puede querer coger el último vuelo de la muleta o puede querer cogerte el lazo de la zapatilla, pero siempre se entrega al máximo en su embestida, y además te exige esa misma entrega a ti como torero. Te exige que tú también des todo lo que tengas, de ahí la gran satisfacción cuando consigues dar todo lo que tienes dentro como torero.

Como dice, los toros permiten alcanzar una cota de emoción por su transmisión y exigencia. Quizá una mezcla perfecta también para definir a Jiménez Fortes: toreo, valor, arrojo, emoción… 
Pienso que un toro que embiste, aunque embista con agresividad, si tú lo esperas, puedes llegar a reducir su embestida en la muleta, puedes llegar a conducirlo y conseguir torearlo despacio. A mí lo que realmente me reafirma, lo que más me gusta de ser torero es conseguir torear un toro despacio. No considero que conozca la ganadería de Victorino al 100% y que sea especialista en ella, ni mucho menos,  pero sí es una ganadería con la que me identifico y sobre todo es una ganadería que me está aportando no sólo un crecimiento como torero sino también un crecimiento en lo personal. Creo que lidiar este hierro me va a ser muy útil para mi desarrollo profesional, para mi carrera como torero.
 
¿Recuerda cuando fue la primera vez que fue a «Las Tiesas»?
Hace muchos años, cuando era novillero sin picadores. Fui con una de las escuelas taurinas, pero no tentamos lo de Victorino, sino lo de Monteviejo. Recuerdo que me fui con buena sensación. Siempre que vas al campo, a un tentadero a casa de Victorino, sientes esa sensación de miedo que sueles vivir luego en una tarde de toros. Los tentaderos allí se viven. Al principio no era capaz de dominar aquello, pero poco a poco la cosas van tomando su cauce.

Quizá la madurez como torero es la que le ha permitido conseguir encontrar ese sitio que antes no lograba ante un animal de este encaste. 
Para decidir apostar por una corrida de toros en Madrid de la que depende mucho mi carrera necesitaba pasar por todo este proceso de aprendizaje y de madurez tanto técnica como mentalmente. Para lidiar un animal que te exige necesitas adquirir mucha precisión, dominio y control de tú cuerpo y mucho, mucho convencimiento. Por todo esto necesitaba pasar mucho tiempo allí. Por ejemplo, antes de torear el toro de Victorino en Málaga, Victorino Martín me invitó una semana a su casa a entrenar allí, y aunque no toreamos muchos animales, el simple hecho de hablar, de conocer, me aportó muchísimo y, desde entonces, mantenemos una conexión especial. Ahí es donde realmente estoy creciendo como torero.

¿Qué te aportó y te aporta escuchar y aprender de Victorino Martín García?
Victorino, aparte de ganadero, ha sido novillero, es torero, se siente torero y entiende mejor que nadie lo que necesitan o no sus toros, y la verdad me gusta escucharlo. El tuvo gran parte de culpa de que las cosas fuesen saliendo poco a poco mejor. Esa semana en su casa fue necesario.  

¿Qué recuerdos tiene del gran Victorino Martín padre?
Por mi generación no he podido tratar mucho con él como me hubiese gustado. He visto y leído muchas entrevistas y conozco su historia. Recuerdo la primera vez que fui a su casa, fue muy cariñoso, aunque en el momentos del tentadero era muy, pero que muy exigente sobre cómo quería que fuese el tentadero.

Volvemos a su próximo compromiso en Madrid, le ha surgido la necesidad de hablar con Victorino para preguntarle, ¿qué va a llevar a Madrid? ¿O no hace falta?
Tengo mucha confianza en la ganadería, mucha confianza en él y mucha confianza en mí también. Aunque yo fuera a la finca y viera la corrida reseñada, al final realmente depende de cómo salga ese día, de la fecha y la hora clave. Nadie sabe cómo va a salir ese toro ni como yo voy a estar para afrontarlo. Toda información que tienes ayuda, sí, pero es simplemente teoría. Al final va a llegar un momento en el que estaremos el toro y yo, solos, y que nos entendamos o no va a depender de nosotros dos.

El año pasado en Madrid dejó una grata impresión las dos tardes que actuó. Se llevó los titulares de la prensa esos dos días y el toreo de la tarde también. ¿Cómo lleva el torear en Madrid?
En Madrid he tenido tardes muy emotivas, tardes fuertes y con emociones intensas. Desde novillero, Madrid fue quien me descubrió al resto de las plazas. Fue este coso el que me impulsó a poder tomar la alternativa y el que me abrió la posibilidad de torear más en algunas ferias. Después en Madrid también viví aquella tarde en 2015 que fue realmente una tarde de mucho dramatismo, no sólo por la cornada sino por el vendaval que hizo ese día. Se vivieron emociones muy fuertes.

Y con respecto a 2017, ¿qué balance hace de sus dos comparecencias en esta plaza? 
La primera tarde tuvo un tinte de sinceridad que me gustó, de seguridad, era autenticidad. Faltó a lo mejor materializarlo para poder cortarle una oreja. Después la segunda tarde recuerdo que comencé de rodillas con el «cartucho del pescao»,  que creo que es la primera vez que se hace en Madrid. De esta segunda tarde me quedo no sólo con esa satisfacción, sino que luego hubo 4 o 5 embestida en las que el toro me embistió muy despacio de rodillas y ahí sí que sentí rugir a Madrid.
Analizando todos los aspectos que estaban en mi mano, me fui orgulloso de mi paso por Madrid. La prueba de ello es que el aficionado tiene interés de volver a verme, y concretamente el aficionado de Madrid, que es un aficionado que está al tanto del momento que atraviesa cada uno de los toreros.

Se le ve feliz, concentrado, pleno… ¿Realmente en su interior nota todo eso? 
Pleno es una palabra muy amplia. Yo tengo mis inquietudes, mis carencias, mis cosas… Creo que el toreo es una disciplina para desarrollarse personalmente, y es muy amplio, no es simplemente una profesión de arrojo, de valor, de sensibilidad o un simple espectáculo. Es una profesión en la que se te exige llevar a cabo una serie de valores como el compromiso, la disciplina, la autenticidad. Ha habido momentos en los que no he sido tan auténtico, he sido valiente pero no he sido auténtico porque a lo mejor no estaba expresando el toreo que yo de verdad llevaba dentro.

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