Flojos los de La Quinta en Guadarrama

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FICHA DEL FESTEJO



Feria de Guadarrama. 1ª Novillada picada

Novillada con picadores de La Quinta.
Alejandro Fermín. (Vuelta R. / Sil.)
Jesús Martínez (Sil. / Sil.)
Leo Valadez (Ovac. / OO)

Comenzó la Feria de Guadarrama con una tarde esplendida de temperatura y ambiente animado. Poco duró la alegría hasta que empezaron a salir uno a uno los novillos de La Quinta de origen Santa Coloma-Buendía, bien presentados en líneas generales, pero con matices. Novillada floja, sin raza, descastada, muy mirona y siempre acordándose de las querencias del encierro.

Alejandro Fermín lidió un primer novillo tan noble como insulso y parado. Faena que brindó al Dr. Enrique Crespo el cual le atendió recientemente de una cornada envainada el pasado día 17 de septiembre en San Agustín de Guadalix por un novillo de la ganadería de Rehuelga. Faena sin fundamento ni transmisión donde poco o nada pudo hacer el torero. Ya con el segundo de su lote se topó con un animal totalmente agarrado al piso, con el que fue imposible lucimiento alguno.

El novillero serrano Jesús Martínez se encontró con dos animales muy similares en cuanto a comportamiento. Un primero novillo noble, en el que el animal soltaba la cara por arriba debido a la condición de la falta de fuerza y donde Martínez poco más pudo hacer. Con el segundo novillo de su lote, donde fue practicamente una copia del primero ejemplar suyo. Un animal totalmente venido a bajo, sin fondo ni raza ninguna.

El novillero mexicano Leo Valadez se encontró con el lote menos malo del encierro enviado por la familia Conradi. Ya con su primero, un animal rajado y muy aquerenciado, estuvo el torero muy asentado y firme. Se pasó al animal muy cerca en una faena con gran disposición por parte de Valadez. Con el segundo novillo de su lote, un animal sin transmisión ninguna pero con mayor duración que el resto de sus hermanos ya en el quite templado por lopecinas se intuía la disposición del mexicano. Faena basada en el temple y firmeza de pies en la arena con una muleta siempre a la altura y velocidad que pedía el animal. Mató de gran estocada de donde salió rodado el novillo y que por sí sola valía la oreja.

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