Festival en Balmaseda

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El festival con motivo de la Virgen del Carmen

La empresa Taurina Madrigal, encabezada por José Luis Madrigal, a cerrado el tradicional festival de la localidad vizcaína de Balmaseda.

El festival se dará el próximo 16 de julio, con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, y el cartel estará compuesto por Oscar Higares, Cristina Hernández, Jose Luis Madrigal y  el joven novillero francés Yannis “El Adoureño” que lidiaran novillos de la ganaderia navarra de Santa Fe Marton.

Balmaseda en la memoria

El 17 de agosto de 1954 se cayó la plaza de toros que había sido instalada el sábado anterior, para la celebración de los festejos taurinos de aquellas fiestas. Fue una tarde dolorosa, hechos que recuerdan muchos vecinos por haberlo vivido como testigos accidentados.

La plaza de toros era propiedad de los hermanos Arias, vecinos de Oquendo. Agustín Tejedor “Ojos Negros”, había sido algún tiempo propietario de la plaza siniestrada, construida en madera de pino, que había sido adquirida en Sopuerta en el año 1951. Posteriormente, en Balmaseda, la había comprado Aurelio Garay por 17.000 pesetas, dando tres novilladas durante los días 15,16 y 17 de agosto de 1951, registrándose en la del día 15, como solía ser habitual, un lleno completo. En 1953, la plaza pasó a ser propiedad de “Atxita”, de Eibar, que pagó por ella 19.000 pesetas. Poco después, enfermó su propietario y la plaza desmontable fue adquirida en 12.000 pesetas por el que, hasta el martes 17 de agosto de 1954, fue su propietario, José Arias, siendo Julio Martínez Torres una especie de ayudante, aunque en un primer momento se pensaba que eran ambos copropietarios.

A finales de julio de 1954 José Arias solicitó al entonces alcalde balmasedano, Anastasio Agustino, el oportuno permiso para la celebración de 4 novilladas durante las fiestas de aquel año. Concedida la autorización, tras presentar las certificaciones oportunas, se trajeron reses de Villagoyo y de Molero para los espectáculos. Los animales, ocho en total, fueron adquiridos personalmente por María Pena, esposa del propietario y taquillera el día de la tragedia.

La empresa contaba con las autorizaciones necesarias para instalar la plaza desmontable en el campo del frontón. Ya se había instalado con anterioridad, ese mismo año, y se habían dado festejos en Lemona y Amorebieta. Contaba pues con el Certificado de Plaza, con el visto bueno del Colegio de Aparejadores y el Certificado de la Junta de Sanidad aceptando los servicios médicos de urgencia previstos y acreditando estar cumplidos los requisitos exigidos por el Montepío de Toreros. Igualmente se tenía el Certificado de los Servicios Provinciales de Veterinaria sobre seguridad en los corrales y los permisos oportunos del Sindicato Provincial del Espectáculo.

Posteriormente se comprobó, según informe de los peritos, que la plaza no reunía las condiciones requeridas para la celebración de un espectáculo de este tipo. Carecía de puntales y las maderas de sostén solo profundizaban en el suelo, reblandecido por la lluvia, 45 o 50 centímetros. Su aforo máximo era de 2.200 personas. En el momento de producirse el derrumbe se calcula que estarían acomodados en la plaza tres cuartas partes de sus localidades. La construcción de la plaza no había sido previamente inspeccionada, y el montaje era deficiente, ya que no hubo persona que lo dirigiera técnicamente.

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