Feria de Otoño, Un abono con más y mejores toros que resultados artísticos

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El triunfador numérico de la feria de Otoño fue Miguel Ángel Perera, el único diestro que, por quinta vez en su carrera, consiguió abrir la Puerta Grande.

La salida a hombros de Miguel Ángel Perera y los triunfos a medias de Paco Ureña y Román han sido las únicas notas positivas del balance artístico de una feria de Otoño en la que, sobre todo en las corridas de Núñez del Cuvillo y Puerto de San Lorenzo, salieron toros para propiciar mejores resultados.

En la última feria de la temporada en Las Ventas los toreros se manejaron al mismo discreto nivel que el grueso del escalafón ha mantenido en un año en el que, como también ha pasado en Madrid, muchas ganaderías han marcado un notable repunte de bravura y juego pero sin encontrar en demasiadas ocasiones adecuadas respuestas artísticas.

Ha pasado así esta misma feria con los toros de Núñez del Cuvillo, de los que cuatro ofrecieron en bandeja un triunfo que solo logró, y sin excesiva rotundidad, el murciano Paco Ureña sustituyendo al convaleciente Antonio Ferrera, que, en un gran momento profesional y anunciado dos tardes, era precisamente el torero de mayor atractivo del ciclo.

Pero fue Ureña finalmente quien acabó repitiendo paseíllo en el abono, ya que en el festejo del cierre, el único que tenía contratado de antemano, lidió mano a mano con el francés Juan Bautista -que también aquí entró por Ferrera- una deslucida corrida de Adolfo Martín.

Tiró Ureña de arrojo y determinación en esta segunda tarde, pero sin mayores frutos por la errática estrategia de sus accidentadas faenas, igual que le sucedió en la anterior comparecencia con su meritorio pero finalmente frustrado empeño con el peor de los toros de Cuvillo.

El triunfador numérico de la feria de Otoño fue Miguel Ángel Perera, el único diestro que, por quinta vez en su carrera, consiguió abrir la Puerta Grande de la monumental madrileña, contando con la decisiva colaboración de un notable lote de toros de Puerto de San Lorenzo.

La solidez del concepto del extremeño, con su habitual firmenza y su tajante autoridad con los astados, fue suficiente para avalar el premio de esas dos orejas que propiciaron su salida a hombros, aunque la calidad de su lote le hubiera permitido faenas de una mayor redondez artística que duplicaran el premio.

El otro de los solo cuatro trofeos que pasearon los matadores de toros en esta recta final de la temporada madrileña fue para Román, que a punto estuvo de repetir la salida a hombros que logró el 15 de agosto en esta misma plaza.

Aun así, el joven diestro valenciano se mostró a una altura superior que hace apenas mes y medio, al imponerse con idéntica determinación pero mayor capacidad resolutiva a un manso y complicado lote de Fuente Ymbro.

Con una solitaria vuelta al ruedo, el colombiano Luis Bolívar también entra en el escueto cuadro de honor del abono otoñal, a pesar de que su actuación en el “desafío ganadero” incluido en el ciclo, que alcanzó altas cotas técnicas y artísticas, no fuera muy tenida en cuenta en tarde de partidismo “torista”.

El resto de actuantes contratados por la empresa Plaza 1, que no contó casi con figuras en su primera feria de Otoño, no consiguió nada reseñable, bien por encontrarse con malos lotes, como Morenito de Aranda o Iván Vicente, o por desaprovechar toros de claro triunfo, como el francés Juan Bautista y López Simón.

Tampoco hubo apenas nada que reseñar en la anodina novillada en la que se despedían de Las Ventas Jesús Enrique Colombo y Leo Valadez, los dos con alternativa anunciada en la inmediata feria del Pilar, y se presentaba en Madrid Carlos Ochoa, sin que ninguno remontara el deslucido juego de los utreros de El Ventorrillo.

Del mismo modo, no alcanzó gran relevancia la corrida de rejones en la que Sergio Galán y Leonardo Hernández solo cortaron sendas orejas de un excelente encierro del Niño de la Capea ante una muy escasa concurrencia de público.

Porque, aunque la empresa comunicó que este año se expendieron unos 600 abonos más que en la edición de 2016, también se echó en falta más gente en los tendidos en cuatro de los siete festejos de que se compuso la que ha sido la feria de Otoño de mayor duración de su historia.

AGENCIA EFE

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