Felicidades a taurinos, antitaurinos e indiferentes

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La Navidad es un fiesta entrañable, al menos para mí, en la que celebramos, los que la celebramos, el nacimiento de Jesucristo, el hijo de Dios, que vino al mundo para decirnos, de parte de su padre, que todos los humanos somos iguales ante la ley Divina, es decir, ante Dios, y que también debemos serlo ante la ley humana, si bien esto no lo hemos conseguido completamente todavía; además, nos dijo que no debemos odiarnos unos a otros sino al contrario, pero la verdad es que hasta hoy no le hemos hecho mucho caso, especialmente algunos, y como consecuencia el mundo va mal, tirando a muy mal.
Es por tanto una fiesta de alegría, de fraternidad, de olvidar diferencias de opinión, de buenos deseos para todos, por eso yo deseo mucha felicidad a todos los taurinos, con los que me identifico en el gusto por el Toreo, arte grandioso y único, a los antitaurinos, con los que no me identifico pero respeto (aunque ellos no me respeten) y a los indiferentes, a los que también respeto. ¡Que vivan, todos ellos, estas fiestas rodeados de sus respectivas familias y amigos, contentos, dichosos, en paz.
Y como dentro de pocos días comenzaremos el 2018, también quiero desearles a taurinos, antitaurinos e indiferentes, un año pleno de salud, de paz, de bienestar, en definitiva que les vaya muy bien en sus profesiones y en su vida en general.
En particular a los taurinos, que la próxima sea una gran temporada, en la que aumenten los festejos taurinos, que los toros salgan muy bravos, que veamos las plazas llenas de aficionados y que los profesionales obtengan grandes triunfos, ¡Que la Fiesta de los toros siga evolucionado para bien, en España y en el mundo en general!
A los antitaurinos y animalistas en general, les deseo que sigan amando mucho a los animales, pero que sus mentes se abran y comprendan el sublime arte del Toreo, para que puedan disfrutar de él como disfrutamos los taurinos y, sobre todo les deseo de forma muy especial, que sus corazones dejen de odiarnos, que comprendan que no somos tan malos como ellos piensan, que también amamos y respetamos muchísimo a los animales, pero dentro de la cordura. Que esa apertura de sus mentes les permita entender que no es bueno ni lícito prohibir algo simplemente porque a uno no le gusta, y menos aun sin saber si le gusta, pues lo ha rechazado antes de conocerlo, lo cual es indicativo de un alto nivel de ignorancia, como dijera el psicólogo americano Wayne Dyer.
Al año 2018 le pido, exclusivamente para mi , que de cuantos deseos he manifestado anteriormente, por lo menos se cumpla un 10 %.
Rafael Comino Delgado

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