Están cavando su tumba

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Estamos en plena temporada taurina y afortunadamente asisto a un buen número de espectáculos, pero desafortunadamente en todos me encuentro  un grupúsculo de antitaurinos (no más de 30-35), mal vestidos, peor  encarados, pintados, vociferando, insultando, con odio  en sus miradas, a los aficionados que acuden al festejo.

Aquí en la provincia de Cádiz se solían colocar a pocos metros de la entrada  a la plaza, si bien el pasado día 12 de agosto, en San Roque, estaban a unos 100 metros. Debo informarles de que hace un par de semanas hablé con  la subdelegación del gobierno, y le advertí del peligro que ello representa y de que estaban vulnerando los derechos de los aficionados al tener que soportar, en sus caras, los insultos. Parece que ha surtido  algún efecto por ahora.

Miren Vds. un ignorante con pretensiones es un peligro y muchos ignorantes con muchas pretensiones son un grandísimo peligro. Es lo que ocurre con los animalistas, que son muy ignorantes y tienen muchas pretensiones. Muy ignorantes porque desconocen totalmente el Toreo y sin embargo lo rechazan. ¡Hay que estar trastornado para ello! pero es una realidad que vivimos a diario. El gran psicólogo americano Wayne Dyer dijo, “Tu nivel más alto de ignorancia es cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada”.

Tienen muchas pretensiones porque pretenden que los irracionales tengan derechos humanos y que todos nos hagamos veganos, para lo cual utilizan como armas fundamentales la demagogia, la mentira y la violencia.

De los animalistas se pueden contar innumerables disparates,  fechorías, delitos, ataques, agresiones, etc. Fíjense que en Estadios Unidos están considerados un grupo terrorista por delante incluso de los yihadistas. Por eso decía que son muy peligrosos.

Desde comparar la muerte del perro “excalibur” al asesinato de  Miguel Ángel Blanco, o la muerte de gallinas en los mataderos al  el holocausto judío, pasando por la celebración de cumpleaños y bodas de perros y gatos, en lo que se gastan un dineral, hasta el desearle la muerte a los toreros y  a los aficionados.

Una muy comentada   fue denunciar a un pastor por insultar a sus ovejas, lo que producía un serio trastorno psicológico a los ovinos. No duden que  algún juez les de la razón,  porque siempre hay un  roto par un descocido.

Creo sinceramente que sus palabras y sus hechos son tan disparatados,   están tan fuera de la razón, que ellos mismos están cavando su tumba; nosotros solo tenemos que denunciar sus acciones punibles, y  divulgar su forma de pensar y hacer porque aunque la estupidez humana sea ilimitada, tengo la esperanza de que haya más personas normales que estúpidas.

Rafael Comino Delgado

 

 

 

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