Enrique Ponce cuaja una de sus mejores tardes y abre la puerta grande de la plaza de toros de Valencia. Por encima del número de trofeos, dos orejas de su segundo toro y una apoteósica vuelta al ruedo. Tras una incomprensible negativa del presidente, hay que resaltar dos faenas de grandísimo nivel. Elegante y técnicamente perfecta su primer trasteo y muy poderosa la faena del éxito final. A ese toro prácticamente ningún otro torero lo puede torear con esa magnificencia.

Paco Ureña sin cortar orejas fue el otro triunfador de la tarde, ovacionado en los dos sufrió una aparatosa cogida en su segundo al que consiguió rematar siendo premiado con una oreja. En estos momentos ha pasado a la enfermería donde los doctores tratan de explorar si tiene alguna cornada. Alejandro Talavante no tuvo suerte ni estuvo afortunado. La plaza se llenó prácticamente en su totalidad y los toros de Garcigrande no dieron juego.

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