Fotos: Joël Buravand

Cinco años hacía desde el último victorino lidiado en la plaza de Castellón y ello se hacía notar en el ambientazo que había en la plaza. A pesar de la lluvia el público abarrotaba los tendidos, además de darse empujones en los palcos para refugiarse de la fuerte lluvia que caía en los momentos previos a la corrida.

Tras el paseíllo bonito y emotivo homenaje al célebre Victorino, su hijo recogió un retrato de su padre y recibió del cariño de una afición que siempre los veneró. Todo dispuesto para recibir como se merece dicha vacada que regresaba a una plaza talismán en su trayectoria, pero desgraciadamente se cumplieron los refranes.

Uno tras otro iban saliendo los victorinos por toriles y tras el arrastre la decepción iba in crescendo. La verdad es que finalmente se cumplieron los malos presagios porque el cartel de toreros, por muy buenos que sean, no era el más indicado y los toros han decepcionado por su escasa presencia y mal juego.

El pecado de la corrida no fue sólo el presentar muchas complicaciones para los de luces, sino que su falta de transmisión hizo que no llegara al tendido. Pues tanto el noble primero como el buen pero exigente tercero tuvieron opciones de triunfo, todo lo contrario que el complicado segundo, inválido cuarto, deslucido quinto e incierto sexto.

En cuanto a presentación decepcionaron, se buscaba una corrida bonita y se encontró una terciada. Más vale que con la expectación que había levantado la ganadería, desde el momento que se conocía su retorno a Castellón, hubieran optado por traer una corrida un punto por encima de la presentación que se exige en esta plaza.

En cuanto a los toreros, si discutida había sido la presencia de El Fandi y Sebastián Castella en esta corrida su mala actuación no ha ayudado a calmar los ánimos. La verdad que a pesar de ser una gesta, son toreros tan vistos que ni con victorinos generan alicientes y el público se lo ha hecho saber al tratarlos con dureza.

Si Ferrera y Ureña habían rechazado la corrida, como alegó la empresa, hay otros toreros especialistas que hubieran andado más solventes con la corrida. Nombres hay unos cuantos como los Rafaelillo, Escribano, Curro Díaz, Román, Emilio De Justo o Urdiales. En favor de los toreros decir que la corrida imposibilitaba el lucimiento.

Así Fandi se topó con un noble primero que tenía peligro sordo, así se lo hizo saber el albaserrada cada vez que el granadino trataba de enroscárselo. Trenzó alguna serie estimable y dos naturales guarda la memoria de buena factura, pero nada más.

El cuarto fue el toro más toreable pero sus nulas fuerzas le hicieron rodar por la arena, con el consiguiente desencanto de todos porque ver rodar un victorino por el suelo es ver caer un mito. Ante él, Fandi estuvo largo rato delante, logró mantenerlo en pie pero no saltó la chispa porque aquello no había forma de levantarlo. 

Castella no ha tenido su tarde. Su primero muy complicado , sin vender el peligro que llevaba dentro, no le permitió trenzar faena y le dificultó las labores estoqueadoras. Hasta tal punto que el francés no consiguió darle matarile y sonaron los tres avisos. En el quinto quiso redimirse ante un toro que engañaba.

Parecía manejable, pero siempre estaba a la expectativa para ver que cazaba, así en cuanto su matador se confiaba el burel le ponía en aprietos. Finalmente Castella dio muchos muletazos sin decir nada y ésta vez anduvo más certero con los aceros.

El triunfador de la tarde ha sido precisamente el menos toreado de todos, el torero de la tierra Varea quien se jugaba mucho esta tarde. Exigente fue el tercero, un toro que pedía sitio y demandaba toques a tiempo porque tenía tendencia a meterse por dentro. Pero en cuanto se le daba lo que pedía humillaba y mostraba un viaje franco. 

Varea se lució de capote, muy decidido se estiró a la verónica como él sólo sabe hacerlo. Le abrió muy bien los brazos y lo sacó a los medios lanceando con gusto y torería. Con la muleta sabía que el ejemplar tenía opciones por el pitón izquierdo. A base de perderle pasos, tocarle a tiempo y estar muy firme en ese preciso momento fue desengañando la aviesa embestida del toro.

Así llegaron naturales muy buenos corriendo con gusto la mano y llevándolo embebido en los vuelos siempre con la mano baja, además de imponer un ritmo templado a la faena. Buena actuación de Varea que mostró su capacidad y cortó una oreja de peso tras pinchazo y estocada. En cambio no se confió con el incierto sexto al que por lo menos macheteó con añeja torería y anduvo eficaz con la espada.

Plaza de Toros de Castellón. 10 de marzo de 2018. Sexta de la Feria de La Magdalena. Corrida de Toros. Lleno en tarde lluviosa.

Se han lidiado seis toros de Victorino Martín,  de escasa presentación que resultaron complicados en general.  

David Fandila El Fandi (Obispo y oro) Leves pitos y silencio

Sebastián Castella (Grana y oro) Bronca tras tres avisos y palmas

Varea (Verde botella y oro) Oreja y silencio.

Antes de la corrida se le rindió un homenaje a la memoria de Victorino Martín Andrés.

La corrida se retrasó media hora para acondicionar el ruedo por la lluvia.

Los toros lucieron divisa negra, en señal de duelo.

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