El jerezano da una vuelta al ruedo y el Coliseum vuelve a llenarse

Plaza de toros de Burgos, 4ª de la feria de San Pedro. casi lleno

Toros de Román Sorando, de buena presentación y buen juego en general.

Juan José Padilla, ovación y vuelta al ruedo.

David Fandila ‘El Fandi’, oreja y oreja con petición de la segunda.

Alberto López Simón, oreja con petición de la segunda y oreja.

Una tarde más, y van cuatro, la afición de Burgos respondió a los alicientes de un nuevo festejo de la Feria Taurina de San Pedro y San Pablo. Lleno en los tendidos y muchos argumentos en el ruedo para seguir haciendo del éxito una constante en este ciclo burgalés. 

Se despedía Juan José Padilla de una plaza en la que ha triunfado en numerosas ocasiones. No pudo en esta ocasión conquistar la ansiada puerta grande pero poco se puede reprochar a la tarde del jerezano, que no se dejó nada dentro y buscó con ahínco en su lote hacer disfrutar al público y exprimir al máximo las opciones de dos astados manejables de Román Sorando, aunque faltos de fondo. Aún así, de haber acertado con los aceros, otro resultado habría figurado en la reseña final. La vuelta al ruedo tras la muerte del cuarto, seguro que la llevará Juan José entre los recuerdos más bellos de una temporada tan especial.

El Fandi conquistó un nuevo triunfo en Burgos con dos actuaciones fieles a su concepto y plenas de entrega. Cortó una oreja del segundo de la tarde tras un vibrante tercio de banderillas y un faena solvente con la muleta, estoqueando eficazmente. Más altura alcanzó con su actuación ante el quinto, que fue un toro importante de Román Sorando. Variado con el capote y con los palos, firmó un trasteo muleteril presidido por el temple y la ligazón, que conectó mucho con los tendidos. Pinchó antes de agarrar una buena estocada, cortando una oreja con fuerte petición de la segunda. Fuerte ovación también para “Sabido”, de Román Sorando.

Se pidieron dos orejas – aunque solo se concedió una – para Alberto López Simón tras una faena a más ente el tercero de la tarde, con el que firmó un gran recibo con el capote y muy buenos muletazos en redondo, entendiendo bien a un animal noble aunque justo de fuerzas. Mantuvo el nivel ante el que cerró plaza, que brindó a Juan José Padilla. Nuevamente asentado y firme, templó al de Román Sorando en tandas muy despaciosas para rubricar su buena tarde en Burgos y conseguir un nuevo trofeo que le abría la puerta grande.

 FOTOS @FERIADEBURGOS 

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