Delincuencia antitaurina

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Por fin la Santamaría de Bogotá abrió sus puertas, el pasado día 22 de Enero,  para celebrar una gran corrida de toros con cartel de lujo (El Juli, Luís Bolívar y Roca Rey), pero como era de esperar los antitaurinos mostraron su verdadera cara, la de vulgares delincuentes (causaron más  de 30 heridos entre los policias), agrediendo, escupiendo y robando a los aficionados, según hemos podido leer en diferentes medios,  que trataban  de entrar en  la plaza.  También han amenazado con matar, a puñaladas, a  Luis Bolívar. Tanta  violencia nunca antes había sido vista. Sin embargo  ello no impidió  que se pusiera el “no hay billetes,  y fuese un gran éxito.

Los animalistas basan su discurso en las frases “El sufrimiento animal es malo”,  “Me duele el sufrimiento de los animales”,  “Por tanto dicho sufrimiento debe ser eliminado, prohibido”.

A renglón seguido piden, para los animales, los mismos derechos que para los humanos, lo cual es tremendo disparate para cualquier mente normal, puesto que los animales irracionales no pueden tener deberes, y por ende tampoco derechos. Lo que ocurre es que nosotros, los humanos,  si tenemos para con ellos   el deber, entre otros , de tratarles con respeto, si bien los animalistas son incapaces de comprender estas diferencias, estos matices, debido a su fanatismo. Sabemos que,  “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema.”( Winston Churchill)

Por una parte predican el evitar el sufrimiento de los animales  pero olvidan :

-El sufrimiento que ellos causan a las mascotas (perros, gatos, pájaros) obligándoles a vivir en un piso, como si fueran humanos. Eso es esclavitud de por vida. Pero es que, en Estados Unidos, los animalistas han llegado  a quemar granjas de caballos, con los animales dentro, solo para perjudicar al dueño, sin importarles que los caballos muriesen achicharrados.

-Tampoco tienen en cuenta el sufrimiento que les causan castrándoles, cosa  que hacen frecuentemente. Al mismo tiempo se gastan ingentes cantidades de dinero en  celebrar cumpleaños y bodas de mascotas (inmensa estupidez puesto que las mascotas no pueden entender nada de ello), cuando hay muchos humanos pasando calamidades.

-Ignoran así mismo que de prohibirse la Fiesta de los toros el toro de lidia desaparecería, o en todo caso solo quedarían algunos ejemplares viviendo en un zoológico

-Si ello ocurriera, olvidan el  sufrimiento que causarían a los cientos de miles de personas que mandarían al paro si se prohibiese  la  Fiesta de los Toros. Claro que para ellos los humanos pasan  a un segundo lugar, pues en el fondo  de  su conducta está el humanizar a los animales, al tiempo que deshumanizan a los humanos. Llegan a decir que en la Naturaleza los animales menos desarrollados son mucho más importantes que los más desarrollados, es decir, los humanos, hasta el punto  de oponerse a combatir las plagas que atacan cosechas, o que causan enfermedades en los humanos.

 La pregunta es obligada. ¿Por qué actúan así? Y la contestación  bien clara. Porque tienen grandes dificultades para relacionarse con otros seres humanos , dada su intolerancia , su carácter totalitario  e impositivo, su egoísmo fanático en definitiva. Solo es válido lo que ellos dicen y piensan. Esto les imposibilita para las relaciones sociales,  y solo les queda relacionarse con los animales que no protestan , que no opinan y se someten a su voluntad. La escritora danesa Sigrid Undset  pensaba  que “algunos  aman a las flores  y a los animales porque son incapaces de  relacionarse con sus semejantes”.

 Se presentan como personas muy bondadosas y sensibles que se preocupan por el bienestar de los animales, pero en realidad todo eso es falso  pues, como hemos visto, les causan grandes  sufrimientos . Por supuesto que el sufrimiento humano no les conmueve en absoluto, como han demostrado infinidad de veces con sus expresiones en las redes sociales.

En realidad todo va encaminado a imponer su egoísmo ilimitado y su totalitarismo, ya que pretenden prohibir lo que a ellos no gusta.

Por tanto los animalistas son seres de mente totalitaria, corazón egoísta y alma sensiblera (no sensible), que no tienen inconveniente en  insultar, agredir, amenazar de muerte  y robar, como demostraron en la reapertura de la Santamaría de Bogotá. Es decir, delincuentes y criminales en potencia.

Rafael Comino Delgado

 

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