Carlos Ochoa: “Lo más importante es ilusionar y crear ambiente”

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Carlos Ochoa ” Yo siento que Madrid me espera y yo espero a Madrid como llevo esperándola mucho tiempo y yo creo que por mí no va a quedar”

En unos días cambiará la ropa deportiva del entrenamiento por el traje de luces. El lugar será el mismo: la plaza de toros de Las Ventas. Carlos Ochoa la conoce bien, lleva toda la temporada entrenando en ella junto a los alumnos y profesores de la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid José Cubero “Yiyo” y hasta sabe lo que es cruzar su Puerta Grande a hombros. Eso fue en su etapa de novillero sin picadores. Dos años despúes se presenta en Madrid con “doble ilusión” y la confianza de saber que los deberes están hechos. El madrileño está firmando una temporada importante de triunfos y el mes de septiembre ha sido especialmente significativo para llegar a Las Ventas en el momento preciso.
Está haciendo una buena temporada y llega a Madrid para su presentación en el momento justo, ¿cuáles son sus sensaciones al respecto?

Pues sí, la temporada está en un momento muy bueno. Sobre todo el mes de septiembre ha sido bastante positivo, ha habido triunfos importantes y ha dado la casualidad de que han sido los días clave también, por la televisión o por la importancia de las ferias donde han sido, y ha tenido mucha repercusión. Es el momento adecuado y justo para llegar a Madrid. Podríamos haber venido antes pero no lo acabamos de ver claro y yo creo que ha sido una decisión acertada porque ahora me veo en el mejor momento, me veo preparado, vengo toreando de seguido y lo estoy viendo claro. Es el momento justo en la Feria de Otoño con un cartel tan rematado y con la televisión.

Uno de los puntos negativos es la espada ¿no?

Sí, este año sin duda alguna el mayor talón de Aquiles que he tenido ha sido la espada, desde el principio de la temporada. He matado algunos toros pero no he tenido regularidad y se me han ido triunfos importantes por el tema de la espada. Llevo desde principio de temporada trabajándolo sin parar. Yo me tiro entregado a matar y tengo la fe de que antes o después las espadas tienen que entrar. He matado toros también muy bien este año y porqué no va a ser en Madrid. Los puedo pinchar, los puedo matar, pero gracias a Dios mi entrega va a ser absoluta desde el capote hasta con la espada y con entrega se suple todo.

¿Lo importante son los premios que pueda obtener o la sensación que deje? 

Hoy en día, por desgracia, vivimos en un momento en el que las orejas y puntuar valen casi todo y yo no soy de esa opinión. Yo pienso que lo verdaderamente bonito es ilusionar, es impactar, es que la gente hable de ti, es que te esperen, y por muy bien que mates los toros y por muchas orejas que cortes si no ilusionas, si no impactas en la afición y no te esperan para mí no vale para nada porque está vacío. 

¿Siente que Madrid le espera?

Sí, sí porque, al margen de que soy de Madrid, llevo desde que abrí la Puerta Grande de sin caballos sin venir y me han llegado muchísimas muestras de apoyo de mucha gente, de aficionados y de profesionales. Y sí, yo siento que Madrid me espera y yo espero a Madrid como llevo esperándola mucho tiempo y yo creo que por mí no va a quedar. A poquito que las circunstancias ayuden puede ser una tarde bonita.

Formó parte de la Escuela de Madrid y ahora con el cambio y la creación de la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid José Cubero “Yiyo” a veces entrena en Las Ventas.

Sí, la Escuela José Cubero “Yiyo” entrena en Las Ventas como bien sabéis y sí muchas veces vengo a entrenar aquí con los alumnos y los maestros, porque de hecho uno de los profesores de la Escuela, el maestro Rafael de Julia es mi apoderado. Me gusta venir a entrenar con ellos y me sirven también sus entrenamientos.

¿Motiva entrenar en Las Ventas? ¿ayuda a la preparación?

Muchísimo. Qué duda cabe que entrenar en la primera plaza del mundo y más cuando tienes la fecha aquí de Madrid pues todo se suaviza un poco, la ves a diario… Nunca te acabas de familiarizar con ella porque luego vestido de torero está la gente, el toro y demás, pero sí lo asimilas mejor. Los tercios, los sitios de la plaza, el piso… todo. A mí me ha venido muy bien entrenar aquí.

Haber abierto la Puerta Grande de sin caballos ¿puede influir a que la gente le exija más o le esperan con más afecto?

Yo creo que desde lo de sin caballos la gente me ha esperado a ver cuándo venía y cuándo me presentaba con picadores. El año pasado ya no fue, a principios de este año tampoco fue, un poco más adelante tampoco, y todo el mundo, incluso yo, hemos tenido que esperar hasta la Feria de Otoño y hasta entonces ha habido triunfos importantes. Yo creo que todo eso hace que, sin quererlo, el aficionado espere de mí un gran nivel. Eso no me preocupa porque estoy convencido y tranquilo de que mi entrega va a ser absoluta desde que pise la plaza, pero sí presiona. Te hace presionarte mentalmente y físicamente pero también te hace ilusionarte porque cuando la gente te espera es muy bonito.

¿Es difícil para alguien que ya ha impactado volver a impactar o es algo que va en su concepto?

Me gusta, a mí me gusta irme superando a mí mismo día a día. Me gusta cuajar una tarde importante hoy e intentar olvidarme esta noche para mañana volver a superarme a mí mismo y que la gente vaya creando ese run run, que ya te he dicho que para mí, al margen de las orejas, lo más importante es ilusionar y crear ambiente y que te esperen en las plazas a las que vas de novillero porque es que eso es precioso y no suele pasar. Sentir eso en Madrid, presiona pero ilusiona el doble. Impacté de sin caballos pero con picadores no he venido todavía, va a ser mi presentación y qué mejor que impactar desde el primer día y en mi mano está.

¿En su corta trayectoria ya ha experimentado circunstancias o personas a la contra como para acordarse de ellas en ese día especial?

Claro que ha habido personas y circunstancias. Sobre todo personas a la contra que te ponen la zancadilla, que te ponen piedras en tu camino, siempre las hay y cuando las cosas van saliendo bien, pues más, con más personas, más piedras y más zancadillas. Esa gente, en vez de venirme abajo, a mí me ayudan a motivarme más a venirme más arriba pero el día de Madrid sólo voy a acordarme de mi gente, de todo lo que llevamos pasado, de todos los esfuerzos que llevamos hechos, y la gente que verdaderamente ha estado ahí desde el principio. Son la única gente que me van a preocupar y que van a pasar por mi cabeza en Madrid.

¿Considera que ha sido duro el camino hasta aquí?

Ha sido muy bonito pero sí, sí ha sido duro. Cuando debutas con picadores que fue el año pasado pues ya lo primero te encuentras al toro, porque hoy en día las novilladas son corridas de toros en cualquier sitio y tienes que estar preparado para el toro. Pasas del becerro casi a un toro de cualquier plaza. Eso es lo primero que te impacta pero bueno si estás mentalizado y preparado mentalmente para encontrarte al toro, a mí personalmente me ha venido mejor la embestida del toro picado que la del eral. Para mi concepto yo creo que ha sido mucho más favorable. Es cierto que la rivalidad ya no es la misma, ya hay intereses de mucha gente, cuando las cosas empiezan a salir bien ya no se te puede resbalar un pie, las presiones son muy grandes y hay que hacer el esfuerzo todos los días. Y además yo que camino de forma digamos solo con el maestro Rafael de Julia. Independientemente de nadie más nos hemos tenido que ganar todo día a día, golpe a golpe, en cualquier plaza, aunque fuera más modesta había que puntuar, no solo por orejas sino de sorprender de que la gente hablara, de nunca, nunca parar, nunca soltar el acelerador y eso cuesta. Al fin y al cabo hay que estar muy preparado, mentalmente sobre todo. Pero cuando ves que todo va teniendo resultados y que todo va saliendo bien te vas viniendo arriba y ves que merece la pena todos los esfuerzos que estás haciendo. No ha sido fácil pero ya estamos aquí a dos días y el miércoles yo creo que va a ser una tarde de recompensa para mí y para mi gente.

A dos días, la preparación es más mental que física ¿no?

 Exactamente. Físicamente e incluso técnicamente los deberes ya tienen que estar más que hechos. A dos días ya lo único que me preocupa es tener la cabeza en su sitio preparada para lo que pueda venir, para las circunstancias que se puedan dar y pisar la plaza con la verdad más absoluta. Así es muy difícil que las cosas no salgan, haya más orejas o menos, cuando un torero pisa la plaza de esa manera siempre salen las cosas.

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