Andy Cartagena por la grande en Cuellar

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El rejoneador Andy Cartagena, primer triunfador de la feria de Cuéllar

El rejoneador Andy Cartagena, con dos orejas, ha salido a hombros en el primer festejo de la feria taurina de la localidad segoviana de Cuéllar, en el que los otros dos actuantes, Leonardo Hernández y el portugués Paulo Jorge Santos, se han ido de vacío.

Se han lidiado cinco toros de Castilblanco y uno -el cuarto- de El Canario, de juego desigual.

Andy Cartagena, oreja y oreja.

Leonardo Hernández, palmas y palmas.

Paulo Jorge Santos, silencio y silencio.

La plaza ha registrado tres cuartos de entrada en los tendidos.

Agencia EFE

Historia de los Encierros de Cuéllar

Los Encierros de Cuéllar presumen de ser los más antiguos de España. Esta afirmación no se hace de forma gratuita, pues ya en 1215, siendo obispo de Segovia Geraldo, se realizó un sínodo ya que el episcopado tenía problemas con los laicos y eclesiásticos de algunas circunscripciones de la diócesis, concretamente con la de Cuéllar, Coca, Sepúlveda y Pedraza. El sínodo dicta una serie de artículos que regulan la vida y el comportamiento del clero; en concreto el quinto artículo prohíbe a los clérigos que jueguen a los dados y asistan a “juegos de toros”, y si lo hicieran serían suspendidos de su ministerio. Ya en el siglo XIV, la reina Leonor, esposa de Juan I de Castilla, infanta aragonesa por su nacimiento, es señora de Cuéllar y a ella se quejan los hidalgos y pecheros de la Villa, y dando respuesta a estas quejas habla de que es costumbre inmemorial encerrar toros en Cuéllar. Con posterioridad, Beltrán de la Cueva, I Duque de Alburquerque, ratifica esta sentencia en todos sus puntos. En el Archivo Histórico de Cuéllar se conservan documentos desde 1405 que hacen referencia a festejos con toros. Además de los Acuerdos del Regimiento, que ya en 1484 ordenan el pago de toros a dos personas diferentes, desde ese año las referencias a toros son constantes en estos Acuerdos, sobre todo para pagar las fiestas de San Juan y del Corpus, aunque también se corrían toros por acontecimientos especiales, como el nacimiento de algún heredero de la Casa de Alburquerque o la visita a la Villa de estos señores, así como para la celebración del fin de alguna epidemia.

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