¿Águila o sol? En la Tauromaquia Potosina

Por Edgar Sánchez

La tauromaquia puede entenderse en el sentido más estricto, una metáfora de la muerte. Y cuando esta metáfora no se conforma de manera adecuada. Corre el peligro que los espectadores de aquel ritual queden horrorizados por no entender en plenitud todo el significado. La globalización de los tiempos en lo que vivimos, nos da la capacidad de visualizar una corrida de alguna comunidad del Perú y en pocos instantes, alguna de Colombia o por la mañana una corrida importante de Madrid. Tanta tauromaquia que es imposible digerirla de manera adecuada, y la tragamos sin percibir los matices. Ante tal magnitud, nos conformamos y conceptualizamos nuestra neurosis a través de: “Ya veremos con calma la siguiente”. Siempre la siguiente como un mecanismo de ayuda ante la saturación de información. En el caso particular de la Cuidad de San Luis Potosí, la tauromaquia juvenil se consagran en Ricardo de Santiago y José Sainz. Siendo ellos la punta de la lanza de las próximas generaciones que buscan un espacio en la difícil tarea de agradar, concretar y crear. Como artilugio de magia, Octavio Paz nos aclara el panorama con muchas décadas de anticipación la ruptura que significa ante la vertiente establecida. En 1951 con la publicación de “¿Águila o sol?” se rompe y se divide en un antes y un después. Libro con características únicas que manifiestan un desarrollo creativo. Alfonso Casta nos menciona “¿Águila o sol? Convoca, en el tiempo mexicano, la sombra del azar, el albur del juego, el juego de palabras. Quizá por eso habría que leer este libro como un libro augural —como un calendario, como por lo demás han comprendido perfectamente los editores italianos—, como cartas de una lotería o de un tarot cuyo ganador sería el que reparte las cartas, el que las anuncia y las dice, el conductor del juego, el poeta-lector que echa el volado y pregunta: ¿Águila o sol?” (Casta, 1) Y con ello nos introduce al juego, ¿Quién? ¿Ricardo o José? La pregunta es hecha desde un inconsciente colectivo. Cada aficionado potosino tendrá la libertad de establecer criterios, reglas, excusas y sobretodo fe hacia algún novillero. Consideremos el valor de ser novillero: la lucha de levantarse todos los días y querer ser torero, es un sueño que pocos tienen la valentía; conocer ¿Para ser torero? se tiene que perder mil veces para, tal vez tener un momento, un
instante de un Ole. La mirada a contrapunto se encuentra en los novilleros Ricardo de Santiago y José Sainz. El primero; novillero de escuela ya desaparecida. Un torero que ha tragado hambre aquí y allá, con la aventura en el viejo continente, entre el campo taurino, la soledad y la lejanía de los seres queridos. En los momentos de mayor oscuridad se encuentra la joya del carácter, como único escaparate para evitar la locura. Ante nosotros se encuentra un novillero viajero, con valentía y vocación, la determinación de sus ganas de torear será el límite para ser o no figura del toreo. En contrapunto se encuentra José Sainz novillero completamente hecho en las tierras Potosinas. Niño torero que sale entre las filas de la familia Taurina de la ciudad de San Luis Potosí, de las pláticas, conferencias, festivales taurinos de los aficionados prácticos, decide tomar enserio el sueño del novillero. Ante esta situación, la constancia y mucha carretera al interior del Estado. Se comienza a visualizar una sombra, con sentido taurino y los años desde el niño que sonríe en los brazos de su padre al dar un capotazo hasta la lentitud que podemos observar en soñadores de Gloria. Es un camino que sólo se sustenta en esfuerzo y constancia. Finalmente, enfrentar a los novilleros es el camino a seguir, porque una cosa está dicha; cada cabeza es un mundo y cada estilo al manejar la mulata es: el universo. Los Potosinos no buscamos quien es mejor. Sino que existan una competencia y una rivalidad donde los ganadores seamos el público. Hoy los novilleros salieron a torear a través de la palabra. Y han demostrado que las ideas pueden ser expresadas por que ante la inmediatez y la modernidad del toreo Mundial. Torero que no habla y no convive con su gente. Está destinado al destierro y al olvido. Por último ¿Cuándo van a torear en la centenaria Plaza El Paseo de la ciudad de San Luis Potosí? ¿Cuándo serán capaces los actores principales de la Tauromaquia Potosina de echarse el volado? ¿Águila o sol? ¿Ricardo o José?

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